SHREK A LOS 25: Y FUERON FELICES PARA SIEMPRE
Cuando Shrek llegó a las pantallas en 2001, parecía una parodia más. Un cuarto de siglo después se ve como una operación de lenguaje más duradera: tomó el repertorio del cuento de hadas, ese dispositivo que enseñó durante generaciones cómo deben verse, amar y obedecer los cuerpos, y lo obligó a conversar con su reverso. Sigue viva porque las preguntas que formula siguen abiertas. Y también porque se quedó en la vida de la gente.





